2025: ARMONÍA CON LA NATURALEZA Y DESARROLLO SOSTENIBLE
La Biodiversidad (bio=vida – diversidad), implica la diversidad de la vida a nivel genético de las especies y entre especies; así mismo, entre ecosistemas.
La biodiversidad ha permitido la supervivencia de la humanidad como especie, con ello, diverso conocimiento ancestral fue desarrollado y transmitido durante generaciones para usos diversos, que pasaron de la subsistencia a constituirse en fuentes de economía. Actualmente, es reconocida la necesidad de aplicar prácticas que aseguren su conservación, pues, su afectación representa dejar sin oportunidades a generaciones posteriores.
El Perú, presentando 16 biomas y 66 sub-biomas (Senamhi, 2019), presenta una biodiversidad fabulosa. El CONCITEC, a través del Programa Nacional Transversal De Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica de Valorización de la Biodiversidad 2015 – 2021, da cuenta de que el Perú es el octavo país en el mundo en número de especies, estimando la existencia de 25,000 especies, siendo 22% endémicas. Presentando, además, 20,375 especies de flora, 515 de mamíferos, 1,834 de aves, 418 de reptiles, 508 de anfibios, 1,070 de peces marinos y 3,700 de mariposas.
BIODIVERSIDAD Y BIENESTAR HUMANO
La cuenca Amazónica, alberga alrededor de 400 pueblos indígenas, atesorando 300 idiomas y como parte de 48 millones de habitantes. Desde tiempos remotos, la biodiversidad, gradualmente descubierta, fue el sustento de la población amazónica, dependiente de sus recursos – ahora definidos como servicios ecosistémicos -, utilizados como base nutricional, “farmacia” y como insumos para expresión cultural.
En un contexto equilibrado, frutos y otros productos no maderables (cortezas, resinas, semillas), junto a la variada disponibilidad de peces y de fauna silvestre, ha permito a hombres y mujeres, desarrollar un estilo de vida y de convivencia y de acuerdo a las condiciones ecosistémicas de su entorno, dando forma a lo representaría su manifestación cultural, como forma de identidad.
La convivencia originaria entre la población humana y el entorno natural ha generado un nivel de respeto e interdependencia, conllevando a los grupos humanos a tratar a la biodiversidad con respeto, valorando su aporte a su bienestar y sobrevivencia, lo mas cercano a lo que hoy anhelamos como equilibrio ecosistémico.
BIODIVERSIDAD Y DESARROLLO INDUSTRIAL
La industria global de alimentos, fármacos, fertilizantes, cosmético, tiene base en la biodiversidad, gran parte de ello, amazónica. La Revolución Industrial, trajo consigo una transformación en estilos de vida con efectos directos sobre el entorno natural. Periodos como la creciente demanda de alimentos, la fiebre del caucho o de insumos como la quinina en Perú, transformó la mirada sobre la biodiversidad, cambiando el paradigma originario referido a su conservación, al punto de llevar a riesgo de extinción a recursos naturales y diversas cadenas ecológicas que permitían la sostenibilidad.
América Latina es una de las regiones del planeta más ricas en diversidad biológica. Alberga el 40% de la biodiversidad mundial y dispone del 12% de la superficie total de tierra cultivable. Seis países de la región (Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela) se encuentran entre los diecisiete países calificados como “megadiversos” del mundo, en virtud de que concentran el 70% de la biodiversidad global. En el Perú, según el Ministerio del Ambiente, la biodiversidad aporta el 3,3% al Producto Bruto Interno (PBI), lo que equivale a unos US$ 13 000 millones.
BIODIVERSIDAD Y DESAFÍOS GLOBALES: MARCO MUNDIAL DE BIODIVERSIDAD DE KUNMING-MONTREAL
La crisis climática, agudizada con el desequilibrio ecosistémico como resultado de prácticas inadecuadas, principalmente, relacionadas al uso del suelo, trae el riesgo de afectar diversos aspectos de bienestar humano como salud, economía y la disponibilidad de medios de subsistencia, principalmente, en ámbitos rurales.
En este contexto, el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en Montreal – Canadá el 2022, busca responder a la problemática de deterioro global de la biodiversidad, durante las últimas décadas, a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.
El planteamiento estratégico al 2050, busca adoptar principios que detengan el deterioro y pérdida de ecosistemas y especies; así mismo, implementar esfuerzos comunes para su restauración, buscando, además que, los beneficios derivados de la gestión responsable de los ecosistemas, alcancen de manera equitativa a los diversos actores que intervienen en ello, particularmente, a mujeres y pueblos indígenas, siendo el grupo humano de mayor vulnerabilidad.